Arranca tu mirada habitual y acómodate el nuevo zoom de manera que puedas ver y no mirar. Escarba en la barahúnda social y recoge su inmortalidad para concienciar a los espectadores pasivos.
Es fotoperiodismo.

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martes, 20 de enero de 2009

Cinco lobitos tiene la loba


Cuando eres pequeño, todo es mucho más grande de lo que en realidad es. Y para mí aquel tiburón daba más miedo que uno de verdad. Era rojo sobre un fondo azul.
Por aquella época todavía me chupaba el dedo mientras retorcía mi oreja. Todo con la mano derecha. Estaba recién acostada y me puse a llorar. Mamá vino corriendo, alertada por mi hermana que era la que siempre ahuyentaba mis pucheros. “¿Qué pasa, qué ocurre?” A lo mejor me había tragado el dedo. Pero no. “No sé coser el tiburón del colegio. Es para mañana y todo el mundo sabe dar las puntadas menos yo”. Mi madre tenía el poder curativo de cogerme con tanta compasión y cariño que incluso el tiburón parecía una estúpida sardina. Además, que me cantara "cinco lobitos tiene la loba" ayudaba mucho.
Al día siguiente las puntadas salían solas, era mucho más fácil de lo que yo había creído. Ahora, el tiburón cada día es más grande. Pero mi madre me dice que cada día que pasa, doy una puntada más al tiburón.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Otro zoom social




Los niños tienen derecho a ser sólo niños. Serrat nos hablaba de ellos como “esos locos bajitos”. Tienen derecho a ser felices y aprender. Y a recibir cariño y que alguien les quiera como nadie les querrá jamás. Tienen derecho a vivir en el mundo de Peter Pan y no en el del capitán Garfío. Tienen derecho a sus derechos.





Después de un año y medio siendo su “teacher”, aquí os dejo las frases que más me han hecho reír. Os presento el “zoom social” de los niños.



Dani: Seño, tú eres gafe, como mi hermano
Teacher: ¡¡¡¿¿¿Por qué???!!!
Dani: Pues porque llevas gafas, te han gafado

Teacher: Callaos, pequeños habladores
Nadia: Yo no soy habladora, pero sí soy pequeña
Teacher: ¿Sí? ¿Cómo de pequeña?
Nadia: Pues de que tengo un 30 de pie

Alejandro: Seño, hoy me he comido un macarrón sin masticarlo, ¿me pasará algo?
Teacher: Mmmm… No creo…

Teacher: ¡Chicos! ¿Alguien sabe quién es el nuevo presidente de los Estados Unidos?
Todos: ¡Sí! ¡Sí!
Teacher: ¿Cómo se llama?
Todos: Ufff…
Dani: Seño, te diré que no sé cómo se llama, pero es más, te diré que es negro

Teacher: Brrrr ¡Qué frío hace!
Xavier: Sí, sobre todo en Granada
Teacher: ¿Y eso cómo lo sabes?
Xavier: Porque mi padre el día de la navidad se irá allí a recoger olivos, conozco mucho Granada
Teacher: Ja, ja. ¿Ah si? ¿Qué más conoces de allí?
Xavier: Pueees… Conozco la casa que se compró mi tía y la casa de mis abuelos

Dani: Seño, ¿tú sabes cuál es la diferencia entre un portátil y un ordenador?
Teacher: Son lo mismo, cariño
Dani: Dios, seño, me parece increíble que no sepas eso…
Teacher: Pero, Dani, te digo que son lo mismo porque el portátil también es un ordenador, en lo que se diferencian… (interrupción)
Dani: Pero eso se sabe, ¡el portátil se puede ir de vacaciones y el ordenador no!

Nico: ¿Cómo se dice cocido madrileño in English?
Teacher: Eso no se puede traducir, es algo español
Nico: Eso es que no lo sabes

Una mamá: ¡Corre! Entra tú solo que se me lleva el coche la grúa
Joel: Seño, me entro contigo que a mi madre le roban el coche

Teacher: I’m
angry
Dani: Yo también seño…
Teacher: ¿Tú también estás enfadado?
Dani: Ah, no, yo quiero jamón, que estoy hungry



miércoles, 5 de noviembre de 2008

La inocencia del periodismo


Los niños se asombran ante casi todo, mi cámara también. Dibujan lo que ven, pero lo dibujan como ellos lo perciben. Las fotografías son pequeños trozos de espejo que encajan en la realidad social que yo percibo. No significa que sea la única realidad. Es la que mi ojo óptico pretende expresar. Tratar de palpar la inocencia que queda en el periodismo es mi intención. No hablo de inocencia como objetividad, ni tampoco de inocencia como asepsia. Hablo de la inocencia de un niño. Imagina un periodismo de apenas un metro treinta, con un estuche de colores y los pantalones zurcidos de tantas roturas. Es el oficio que hay que recuperar, el que se sorprende como un niño, el que refleja lo que observa para cultivar conciencias. Es el periodismo que cuestiona los axiomas de fe y los esquemas mentales que las personas han formado en su cabeza. Necesitamos un zoom social para agrandar los detalles importantes que vemos de reojo. Asombrándonos desmontamos la realidad a la que nos hemos acostumbrado. Como un niño antes de dejar de serlo.