Arranca tu mirada habitual y acómodate el nuevo zoom de manera que puedas ver y no mirar. Escarba en la barahúnda social y recoge su inmortalidad para concienciar a los espectadores pasivos.
Es fotoperiodismo.

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martes, 20 de enero de 2009

Cinco lobitos tiene la loba


Cuando eres pequeño, todo es mucho más grande de lo que en realidad es. Y para mí aquel tiburón daba más miedo que uno de verdad. Era rojo sobre un fondo azul.
Por aquella época todavía me chupaba el dedo mientras retorcía mi oreja. Todo con la mano derecha. Estaba recién acostada y me puse a llorar. Mamá vino corriendo, alertada por mi hermana que era la que siempre ahuyentaba mis pucheros. “¿Qué pasa, qué ocurre?” A lo mejor me había tragado el dedo. Pero no. “No sé coser el tiburón del colegio. Es para mañana y todo el mundo sabe dar las puntadas menos yo”. Mi madre tenía el poder curativo de cogerme con tanta compasión y cariño que incluso el tiburón parecía una estúpida sardina. Además, que me cantara "cinco lobitos tiene la loba" ayudaba mucho.
Al día siguiente las puntadas salían solas, era mucho más fácil de lo que yo había creído. Ahora, el tiburón cada día es más grande. Pero mi madre me dice que cada día que pasa, doy una puntada más al tiburón.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Educar no es sólo educar


Nos pasamos la vida entera aprendiendo. Somos todo aquello que nos enseñan, todo aquello que leemos, vemos, escuchamos, y todo aquello que nos demuestran.
Sin embargo, educar no es imponer un pensamiento, ni utilizar la mente como un papel en el que te plasman el conocimiento. Educar necesita del verbo aprender. Educar no es propio de una materia exclusiva como Educación para la Ciudadanía o Filosofía. Educar es transversal, debe estar en todas partes. Educar es socrático, platónico, es sacar a la luz al que está en una caverna oscura, es parir el conocimiento. Educar es ayudar a que una persona haga algo por sus propios medios, educar no es hacer algo por alguien una y otra vez. No es adoctrinar, es alimentar la razón.
Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana (Eduado Galeano, "Patas arriba. La escuela del mundo al revés").

jueves, 27 de noviembre de 2008

Supercalifragilísticoespialidoso


Mamá es el supercalifragilísticoespialidoso más antiguo que se conoce. Con ese poco de azúcar, tenemos la píldora. Mamá es la Mary Poppins con un bolso sin fondo donde guarda un sinfín de paciencia. Mamá, y las camas están hechas. Mamá, y los platos aparecen y desaparecen. Es el final alternativo de Aladdín, un genio nunca liberado a pesar de acudir incondicionalmente a cada frote de lámpara. Mamá, además, nunca deja de ser mamá, lo es las veinticuatro horas. Para ella no hay días, ni semanas sino que el tiempo se mide por la cantidad de paciencia del bolso sin fondo. Pero mamá tiene su pequeño secreto. Consigue hacer las camas, limpiar el polvo, hacer la comida, limpiar los rodapiés, barrer, fregar los platos, lavar la ropa, recoger a los niños del colegio gracias a la magia y a su paraguas volador. ¿Cómo si no haría todo eso?

sábado, 15 de noviembre de 2008

El dios occidental


¿Por qué diría Nietzsche que Dios está muerto y su cadáver apesta? Ayer mismo lo vi postrado, con esa templanza que le caracteriza, en su templo. Además, estaba acompañado. Es muy retrógrado el monoteísmo. Dios se sentiría muy solo allá arriba escuchando únicamente nuestras plegarias —las de los niños sobre todo— sin nadie con quien comentar el día a día. Bastante tiene ya con compartir su casa con todos los que vamos allí a adorar su morada y su figura y todo lo que nos ofrece (muestras gratuitas inclusive). Y darle las gracias por estar aquí un año más de forma incondicional. Los niños son los que más lo agradecen. Cada año viene antes, porque sabe que cada año nuestra dependencia es mayor. El mundo empeora, está a punto de caducar y él nos da esa pizca de alegría, luces y esperanza. Sólo con él llega ese espíritu solidario tan necesario para convivir pacíficamente los unos con los otros. Es verdad que nunca nos abandona. Habita en nuestro interior, en nuestra forma de actuar y de pensar, en nuestra conciencia. Su espíritu se expande un año más. Demos gracias a Dios.