
Mamá es el supercalifragilísticoespialidoso más antiguo que se conoce. Con ese poco de azúcar, tenemos la píldora. Mamá es la Mary Poppins con un bolso sin fondo donde guarda un sinfín de paciencia. Mamá, y las camas están hechas. Mamá, y los platos aparecen y desaparecen. Es el final alternativo de Aladdín, un genio nunca liberado a pesar de acudir incondicionalmente a cada frote de lámpara. Mamá, además, nunca deja de ser mamá, lo es las veinticuatro horas. Para ella no hay días, ni semanas sino que el tiempo se mide por la cantidad de paciencia del bolso sin fondo. Pero mamá tiene su pequeño secreto. Consigue hacer las camas, limpiar el polvo, hacer la comida, limpiar los rodapiés, barrer, fregar los platos, lavar la ropa, recoger a los niños del colegio gracias a la magia y a su paraguas volador. ¿Cómo si no haría todo eso?