Arranca tu mirada habitual y acómodate el nuevo zoom de manera que puedas ver y no mirar. Escarba en la barahúnda social y recoge su inmortalidad para concienciar a los espectadores pasivos.
Es fotoperiodismo.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Ocho millones sin rostro


Treinta y cinco minutos estuve para hacerle la foto. No parecía importarle, pero yo quería que saliera él solo. Y no paraba de pasar gente. Sólo salteaban su pierna estirada entre un tejemaneje de bolsas pesadas. Él recostaba su cabeza alternándolo con ojeadas a la gorra a modo de colecta eclesiástica. La gente dejó de mirarle a él para mirarme a mí. A la salida del supermercado resultaba chocante este encuentro entre una fisgona y un pobre desgraciado. Apoyada en un coche pensaba en qué pensaría él, y cómo habría acabado recostado en la puerta de Consum con los calcetines sucios y una mueca de indiferencia. Entonces pensé que quizá eso no era lo importante, sino que él pertenecía a esos ocho millones. Sin él serían siete millones novecientas noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve personas formando el Cuarto Mundo en España. Reparé con pena en que llevaba treinta y cinco minutos para hacerle la foto, porque no paraba de pasar gente. Pero nadie pasaba sin pararse. Eran las dos menos veinte y ya olía de nuevo a pan recién hecho, la gente se apresuraba para hacer la comida. Otra vez ese aroma. Él miró hacia el interior y olisqueó un poco. Se durmió. Y yo aproveché para inmortalizar ese momento, porque en el fondo sabía que cerraba los ojos para poder concentrarse y disfrutar mejor del olor, era su pan de cada día. Huele que alimenta.

4 comentarios:

Desayuno con titulares dijo...

Me gusta mucho esta entrada Noe. La de veces que hemos pasado delante de gente como este hombre y no hemos reparado o, quizá, no hemos querido reparar en su presencia.

Mucha gente se muestra partidaria de mediar en la situación del tercer mundo, ¿pero no se han percatado de que también hay un cuarto? Y lamentablemente, está tan cerca de nosotros y no hacemos nada...

Enhorabuena por esta entrada. Cada vez me gusta más el estilo de tu blog :D Un besito, guapa!

David González dijo...

Joer Noe, cada día mejor, de verdad. No voy a comentar nada del contenido, tu lo has dicho todo. 1 besoo

Sergio Pellicer dijo...

Hola Noe!!
Nuestros blogs son primos hermanos, me gusta. Esta entrada me ha dado una razón para reflexionar un rato sobre el mundo y la suerte que tenemos, por mucho que estemos siempre quejándonos de trivialidades.
Felicidades por el blog y sigue así.
Un beso

sintomático dijo...

Iba a decir lo mismo que Sergio. Sois primos hermanos. Habéis elegido bien los temas, eso os da vía libre para conar las historias de la calle, lo más bonito del periodismo. ¿Y qué hace falta? Pues esos 35 minutos, paciencia, saber mirar y saber contar.

Y vuelves a conseguirlo.

Bravo, Noemí.