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martes, 20 de enero de 2009

Cinco lobitos tiene la loba


Cuando eres pequeño, todo es mucho más grande de lo que en realidad es. Y para mí aquel tiburón daba más miedo que uno de verdad. Era rojo sobre un fondo azul.
Por aquella época todavía me chupaba el dedo mientras retorcía mi oreja. Todo con la mano derecha. Estaba recién acostada y me puse a llorar. Mamá vino corriendo, alertada por mi hermana que era la que siempre ahuyentaba mis pucheros. “¿Qué pasa, qué ocurre?” A lo mejor me había tragado el dedo. Pero no. “No sé coser el tiburón del colegio. Es para mañana y todo el mundo sabe dar las puntadas menos yo”. Mi madre tenía el poder curativo de cogerme con tanta compasión y cariño que incluso el tiburón parecía una estúpida sardina. Además, que me cantara "cinco lobitos tiene la loba" ayudaba mucho.
Al día siguiente las puntadas salían solas, era mucho más fácil de lo que yo había creído. Ahora, el tiburón cada día es más grande. Pero mi madre me dice que cada día que pasa, doy una puntada más al tiburón.

2 comentarios:

Kasumai dijo...

¡Qué bonito! Lástima que ya no actualices :(

FranBlanco dijo...

"incluso el tiburón parecía una estúpida sardina..."

jeje, que guay, me ha gustado el espejismo:)